miércoles, 17 de mayo de 2017

W.

En tu metal mis lágrimas. En esta muerte el duelo se hace hogar. Esta normalidad anormal, esta distancia sangrante, este silencio eterno. En todo eso, la angustia y la sed. Y luego, todos los días que no escribí, las cruces en el calendario y las auroras boreales. El frío, el calor, el sentir. Tus pies fríos y tus labios húmedos. Los planes sin hacer, el impulso en nuestro latir, el hogar bajo el edredón, mis ganas de vivir. Pues adiós.

miércoles, 18 de enero de 2017

metal

El impulso fue calor allá donde la nieve cubría mis párpados. Ahora, esta espera que me lleva hacia la nada. Fue hogar cada impulso, para volver al metal. Siempre al metal. Fue calor ver quemar el ataúd. Fue calor ver bailar el cielo. Fue calor caer. Es metal ahora contener. Es metal corazón frío. Será metal vivir. Será calor la muerte, cuando la muerte no sea ajena.


lunes, 21 de noviembre de 2016

calor

Camino como sin ganas
refugiándome en el calor
del recuerdo que desprendían tus muslos
la primera vez que pude tocarlos desnudos.
Era invierno y tus ojos
ya me advirtieron del miedo,
me regalaron lágrimas invisibles
disfrazadas de carcajadas.
Esa falta de compromiso
revelaba miedo.
Esa volatilidad
revelaba miedo.
Ese parpadeo rápido y arrítmico
revelaba miedo.
Pero ese miedo
era bello.
Y ahora el miedo es mío
por no ver presente
en tus brazos.
Quizás más tarde,
en universos paralelos,
o estrellas que mueran,
nuestras sonrisas se dibujen
pegadas por el aliento
y en el cristal nuestras manos
queden marcadas.
Y si no,
seguiré caminando como sin ganas,
refugiándome en estos breves recuerdos
que ahora me mantienen vivo.

domingo, 20 de noviembre de 2016

.

Por favor,
que esto no sea anécdota.
Que por breve
no nos aboque al olvido,
que el amor siga
intacto
punzante
debajo de la piel.
Que sea revés,
mar bajo la lluvia,
arena sobre los pies,
tierra en mi sed.

sábado, 5 de noviembre de 2016

frío noviembre

Llueve y me vuelvo metal. Las gotas resbalan hasta crear un charco de sangre. Y yo la piso como si fuera cemento. Y la lanzo como nieve contra tus labios. Para que tus palabras sean tan frías como tus actos. Y el determinismo que te inunda salga a flote. 

Quizás estoy cansado de descubrir icebergs y que su hielo clave agujas en mi sed. 

lunes, 31 de octubre de 2016

(in)capaz

Esos destellos verdes que desvelan un condicional marcado por tu aliento bailan en mi inconsciente colectivo. No hay secretos que se oculten tras mis córneas y hay un momento impermeable detrás de cada orgasmo. Podría tener tanta intensidad que moriría entre tus dedos cada vez que susurraras mi nombre. Soy, ahora, un cuerpo eterno. La muerte pierde su fuerza cuando se enfrenta al recuerdo haciendo nacer la idea de que lo que nos aniquila es lo que trata de salvarnos. Por eso no voy a salvarte. No esta vez. Hoy decido dejar tus restos secar al sol, inventar tus lágrimas e imaginar tus heridas abiertas y tu sangre siendo tuya. 



Pero algo impidió a la llama prender. Y esta incandescencia se marchita, se pudre, se humedece en expectativas que trato de borrar. Por miedo a tus miedos. 


domingo, 30 de octubre de 2016

misantropía

Me imagino a toda esa gente con cervezas en las manos, o alguna ginebra barata. Los más tristes quizás sostengan un whisky doble con hielo, sólo porque lo han visto en las películas. Y creerán solucionar el mundo, y responder a esas preguntas que no tienen una sola respuesta, y creerán que es verdad lo que dicen. Solo por eso de que "los borrachos siempre dicen la verdad". Y llegarán a casa y escribirán dos versos con palabras robadas y pensarán que son suyos. Y luego irán a leerlos frente a su público, y éste aplaudirá, y esos aplausos llenarán de mierda sus egos. Y pensarán que son sentidos, hasta que llegue alguien que les pregunte "¿por qué?" y no sepan responder. Descubrirán entonces su cobardía, por no buscarse a sí mismos. Y la amenaza será tan evidente que la negarán con un trago y una vuelta de hoja. Y así, otra vez: whisky en mano, resaca inminente, versos robados.