miércoles, 17 de mayo de 2017

W.

En tu metal mis lágrimas. En esta muerte el duelo se hace hogar. Esta normalidad anormal, esta distancia sangrante, este silencio eterno. En todo eso, la angustia y la sed. Y luego, todos los días que no escribí, las cruces en el calendario y las auroras boreales. El frío, el calor, el sentir. Tus pies fríos y tus labios húmedos. Los planes sin hacer, el impulso en nuestro latir, el hogar bajo el edredón, mis ganas de vivir. Pues adiós.

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